pero ya éramos novios ingenuos,
con dulce candor infantil,
sin dobleces, sin engaño,
como aquellos novios de antaño,
allá en el barrio Candelaria,
cerca del templo parroquial.
Era aquel un barrio de gente sencilla,
de beatas madrugadoras, pero sinceras,
de auroras con pinceladas de miel.
¿recuerdas Claribel?
Fue allá por mil novecientos veintiséis,
Claribel era una ardiente morena,
maravillosa estampa de mujer,
mariposa inquieta en su vergel
¿recuerdas Claribel?
Al Chamarro me decía presuroso:
fúgate con ella, no seas baboso,
pero le tenía miedo cerval
a tu padre, un bizarro coronel,
¿recuerdas Claribel?
En las fiestas de Candelaria,
un diablo - un payaso irreverente-
se burlaba del Presidente Quiñonez,
del alcalde Talapo, de Nicho Merlos;
a medio mundo tomaba el pelo
aquel jubiloso Lucifer
con risa hiriente de cascabel
¿recuerdas Claribel?
Por las calles empedradas
aun transitaban los coches
de viejos y tristes caballos;
la gente era ingenua, bondadosa,
llena de candor municipal;
la loca Amparo repartía sombrillazos;
había conciertos en los parques
de la Orquesta Oficial;
escasa pobreza, mucha caridad,
confianza en la palabra de honor
era indigno del hombre ser infiel,
¿recuerdas Claribel?
Pero un día fatal nuestros caminos
se bifurcaron, aún no sé por qué.
Tu amor se marchó a San Miguel,
me dijo tu tía que amparaba
nuestro ardores, nuestras citas,
nuestros temores
¿recuerdas Claribel?
Al Chamorro se fue a Costa Rica.
La brillante primavera desapareció,
pereció el clavel, desfalleció el rosal.
Amigo: la vejez es una brújula cruel.
Ahora con mi bordón de anciano añoro,
añoro ahora la ausencia de Claribel
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